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Gastronomía catarinense
La gastronomía en Santa Catarina es diversificada, gracias a la influencia de los varios pueblos europeos que se establecieron en diferentes regiones del Estado. Se destacan los sabores de la cocina portuguesa, germánica e italiana, enriquecidos por ingredientes y condimentos de los indígenas y africanos.
El itinerario gastronómico catarinense acompaña la saga de la colonización. La culinaria del litoral, puerta de entrada de los descubridores portugueses y de los colonizadores azorianos, es a base de frutos del mar. En el Camino de los Príncipes y en el Valle Europeo – núcleos alemanes – el pescado sale de escena y la carne porcina protagoniza manjares con condimentos picantes y sabor fuerte regados a cerveza. Siendo la mayor leva de inmigrantes, los italianos se desparramaron por el Estado. Sus acogedoras cantinas típicas están presentes en todas las regiones.
Luso-azoriana
En Santa Catarina, los portugueses y azorianos aprendieron a seleccionar lo mejor del mar, añadiéndole condimentos indígenas, mandioca y otros ingredientes de la tierra, creando recetas simples y sabrosas con pescados, ostras, camarones y otros frutos del mar. La actual cocina luso-azoriana es una relectura sofisticada de la que era practicada por los colonizadores, revelando un mayor cuidado en la preparación y presentación de los platos, añadiéndole nuevos condimentos y permitiendo combinaciones innovadoras.
Actualmente, se destacan las ostras producidas en áreas de cultivo en la región de la Gran Florianópolis – la capital catarinense es la mayor productora nacional – y el camarón “Laguna”, la más sabrosa de las especies capturadas en la costa catarinense. En Itajaí y São Francisco do Sul, ciudades pesqueras y portuarias, los platos típicos son más fieles a la gastronomía portuguesa tradicional. Pero en los restaurantes rústicos de la costa, siempre es posible encontrar un buen y fresco pescado frito con pirão (papa) de harina de mandioca.
Italiana
Sopa de agnolini, lazaña, tortéi (pasta rellena con zapallo), polenta, radicheta, pan casero, salame, queso colonial, frango à passarinho (trocitos de pollo frito), galinha caipira ao molho (gallina de campo), codornices... Los platos de la cocina italiana son servidos en cantinas diseminadas por todo el Estado – actualmente, casi la mitad de la población catarinense es descendiente de italianos. Pero vale la pena andar por los caminos coloniales que conducen a las comunidades tradicionales del interior rural, donde las costumbres de los pioneros todavía hacen parte del cotidiano y los sabores son más auténticos.
Alemana
Chucrut con vina, kassler (cerdo ahumado), eisbein (codillo de cerdo), bockwurst (salchicha) son algunos de los platos incorporados al cotidiano de las ciudades de colonización germánica. El mit rotkohl (pato con repollo morado) ya es una adaptación con ingredientes nativos de las tierras brasileñas. Se destacan las confiterías alemanas, un verdadero paraíso de manjares, dulces y salados – uno de los más conocidos es el Appfelstrudel, hojaldre de manzana, pero las cucas y empanados también valen la pena, así como muchos de los productos coloniales, donde se destacan las jaleas y embutidos artesanales.
Otros Sabores
Los descendientes de eslavos – polacos y ucranianos –, que se instalaron principalmente en la región Norte, mantienen viva su culinaria fuerte y exótica, repleta de nombres difíciles, aromas y sabores peculiares. Se destacan la torta salada de requesón, la ensalada de repollo morado, las manzanas rellenas, sopa de patatas con leche, pasteles de patata y requesón. El condimentado goulasch – puchero de carne bovina con verduras – es la contribución húngara. Los holandeses trajeron la tecnología del procesamiento de lácteos – leche, yogur y quesos –, generando industrias conocidas en todo el Estado. Lo mismo ocurrió con los tiroleses de la encantadora Treze Tílias, en el Medio Oeste, famosos también por los deliciosos chocolates caseros. Finalmente, en las haciendas serranas, la culinaria revela la influencia de los troperos y riograndenses que se instalaron en la región. En el menú, simple y abundante, feijão tropeiro (porotos con harina de mandioca), arroz de carreteiro (arroz con carne picada) – preparados en cocina a leña – asado y mate, además del piñón – fruto de las Araucarias que caracterizan el paisaje de la región.
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- Apfel strudel, plato típico germánico





